¿Por qué fumar afecta nuestra recuperación después de una cirugía?

¿Cómo el fumar afecta la curación después de una cirugía?

El aire que respiramos está lleno de oxígeno, el cual es necesario para la mayoría de las funciones corporales, incluyendo la curación después de una cirugía. A niveles microscópicos, los químicos que encontramos en el humo del cigarrillo provocan muchos cambios en la manera en que el cuerpo maneja el oxígeno. La hemoglobina, una molécula que transporta el oxígeno por todo el cuerpo, no puede llevar tanto oxígeno como suele hacerlo cuando está expuesta al humo del cigarrillo. Los pequeños vasos sanguíneos en el cuerpo podrían estrecharse, lo cual dificulta que la hemoglobina y el oxígeno lleguen a los tejidos que lo necesitan.

Además, el fumar espesa la sangre por lo tanto no fluye con tanta facilidad a través de los vasos sanguíneos estrechados. Imagínese una concurrida autopista de cuatro carriles llena de camiones grandes que transportan un cargamento muy valioso. Si este fuera el cuerpo, el fumar tendría un efecto como si cerrásemos la carretera a dos carriles, redujéramos los camiones a automóviles pequeños y vertiéramos alquitrán pegajoso en la carretera. Llegaría un cargamento mucho más pequeño donde necesitaba llegar. De la misma manera, las zonas del cuerpo que necesitan el oxígeno (como su pie) no lo reciben. Con menos oxígeno, el cuerpo tiene más dificultades para curar la piel donde se realizó la cirugía.

Además, se ha demostrado que el fumar hace que sea más difícil para el cuerpo luchar contra una infección después de una cirugía. Los químicos del humo del cigarrillo limitan la actividad de las células que luchan contra las infecciones llamadas neutrófilos.  Los neutrófilos son células “guardaespaldas” en el cuerpo. Estas restablecen un ambiente seguro sacando las cosas que no pertenecen, como las bacterias, antes de que causen problemas. Sin neutrófilos normales, se podría formar una infección la cual podría requerir antibióticos o incluso más cirugía para curarse. Se ha demostrado que los fumadores tienen un riesgo hasta cuatro veces mayor de sufrir una infección después de una cirugía de pie que los no fumadores.

Una nueva investigación muestra que los fumadores podrían padecer más dolor después de una cirugía que los no fumadores. Los químicos en el humo de un cigarrillo podrían aumentar la inflamación y afectar la manera en que el cuerpo interpreta las señales del dolor. Combinado, esto podría aumentar la cantidad de dolor que experimentan los fumadores, el cual podría persistir durante mucho tiempo después de curada la herida.